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5/01/2009



Ábreme las piernas o el circo,
Humbert,
Tiéndete en mis risas impúdicas
despacio,
Recítame las elegías del placer
Cántame el dolor de la infancia musical
Haz un salmo para mi boca de infanta
Juega trabalenguas en mi clítoris
Trenza mis cicatrices antes de dormir,
Que la noche es tan absurda
para la ternura de tus ojos.

8 comentarios:

Rubén Darío Carrero dijo...

Ayer era hombre, hoy soy lo que he imaginado en tí.

¡Carnación ideal!.

Jorge Muzam dijo...

Pequeña Dolly o el espíritu nuevamente hecho carne de Sylvia Plath.

mauricio dijo...

Hola
Recién recorriendo tu blog y, en él, tu poesía...grata experiencia, necesito más tiempo y lectura para hacerme una idea más completa, pero por ahora bien..

Amado Torres De Saavedra dijo...

¡Gracias!
No es fácil respirar tan íntimo, sin caer en el sofocante aburrimiento.
Gracias por un poco más de aire.

Muzzio dijo...

buen poema Carla Andrea, lo del clitoris un poquito mucho, aunque en realidad es un poquito mucho, jajaja.
una brazo
Franco

denni zu dijo...

Esta weno mira yo tambien tengo el mio pero le falta aun no trabajo mucho en el el tuyo esta de lujo...
nos vemos el 29 ke emocion

Anónimo dijo...

Explosiva reunión de palabras, tanta pasión en desborde, que la noche y los días son un puzle por descifrar..

http://secuenciasdelalma.blogspot.com/

maukel dijo...

modo imperativo