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10/09/2007

Noctámbula



I
La palabra atraviesa otra vez el cuerpo,
como un rito que envuelve lo infiel
en fragmentos de certeza.

II
De mis ritos interiores,
aprendí el zen de la tristeza.

III

En la rebelión de la escritura,
las palabras,
esconden sus silencios.
IV
Todas las noches
en que no pude atacar el miedo
el lenguaje, enloqueció mi dolor.
V
Para escribir balbucee,
las viejas luces de la nostalgia.
VI
En su forma más secreta,
toda ausencia
aguarda una muerte
que a si misma se danza.
VII
Como una ciega,
atacando la noche
me envolví en distancias,
sonidos y ritmos.
VIII
A menudo deshabito mi sombra,
para reencontrarme.

5 comentarios:

Verónica Cento dijo...

Carla


Me da gusto volver a leerte.
Estuve leyendo también la entrevista que aparece más abajo. Muy interesante, en verdad.

Espero leerte más seguido por el blog. un abrazo.

María Paz dijo...

Uy señorita...

Desgarrador para mí, que puedo decirte...

Un abrazo!!

Lu dijo...

Carla, saludos y felicitaciones. Tu poesía, la forma en que la expresas me llega de manera tan singular... me emociona. Un abrazo.
Lu

Den Speggan dijo...

El don de la palabra... la mágia de la escritura... siguen siendo por toda la historia del ser humano, la forma más antigua de comunicarnos... te felicito, no cualquiera tiene ese DON.

Julio Sánchez, Chile dijo...

Que Carla Valdés escriba tan bien, para mí no es sorpresa. Ha sido un gran año este, cada día siento que se me enancha el camino literario y que crezco como potencial poeta, me doy cuenta de mis aptitudes pero también veo lo importante que ha sido para mí haberte conocido, primero por tu gran sabiduría y tus enseñanzas, por introducirme dentro de este mundo que hasta hace un años era desconocido, porque sin ti aun seguiría escribiendo esos patéticos relatos autobiográficos y no estaría poetizando mi cotidianeidad.
Además, y más importante aún, es la llegada de una verdadera amiga, y a pesar de tanta banalidad depositada en el universo de la web, existía un espacio para letras que me deambularon entre lo bello y pulcro del lenguaje. Me doy cuenta que la distancia es un condimento interesante, porque pese al sin fin de pasos que hay entre tu casa y la mía, tus letras y voz permenece atenta a alguna inquietud o petición mía.

Podría estar toda la noche, podría quizás secar el barrill de mis letras y no parar de escribirte, porque me siento un niño, porque tener amigos no es cosa de todos los días, y dentro de mi cerrado y enajenado círculo, has entrado dignamente.

Ojalá pueda verte pronto, y darte un gran abrazo, y que me cuentes y que yo contarte los sucedido en estos tiempos.

Gracias por todo amiga, de verdad. Y que no te sorprenda este gesto, que siempre lo siento, sólo que hoy lo escribí. Un abrazo carla, y que Dios, si existe, te bendiga de aquí hasta que muera lo finito.julio007